
Para ser esta mi primer (o primera, no sé) publicación, debo admitir que sufro de un mal común en mí. Hace pocos días pasé algo parecido cuando tuve entre mis manos una cámara fotográfica Canon Eos Rebel 2000 análoga, cargada, con pilas nueva. Frente a mí tenía a una chica muy guapa llamada Julieta, estudiante de la carrera de filosofía, dispuestísima a posar. Por si todo eso fuera poco, estábamos en un estudio fotográfico bien equipado y había tiempo de sobra.
Sin embargo, había algo en mi contra, todo esto pasaba de repente, no lo había planeado. No era que me faltaran ideas, era que las tenía de sobra, habían estado ahí por mucho tiempo, dando vueltas en mi cabeza esperando a que mi cámara (sí, la Eos Rebel 2000 análoga) tuviera pilas y rollo.
Así que cuando tuve que empezar a tomar las fotografías, no supe cómo, ni qué ideas llevar a cabo, ni qué decirle a Julieta, por lo que al final le tomé unas fotos más (o menos) que regulares.
Sin embargo, había algo en mi contra, todo esto pasaba de repente, no lo había planeado. No era que me faltaran ideas, era que las tenía de sobra, habían estado ahí por mucho tiempo, dando vueltas en mi cabeza esperando a que mi cámara (sí, la Eos Rebel 2000 análoga) tuviera pilas y rollo.
Así que cuando tuve que empezar a tomar las fotografías, no supe cómo, ni qué ideas llevar a cabo, ni qué decirle a Julieta, por lo que al final le tomé unas fotos más (o menos) que regulares.
Ahora me pasa lo mismo con este blog, no sé qué escribir. Será mejor empezar a escudriñar el disco duro en busca de archivos de word que estén a la espera de ser publicados. Por lo pronto dejaré de aburrirlos (sino es que ya hasta cerraron la página).
P.D. La chica de la foto no es Julieta, sólo quería subir una imagen para ver cómo se ve.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario