lunes, 26 de noviembre de 2012
Fútbol
Una persona decide un día brindar su apoyo emocional a equis equipo deportivo, ya sea por coincidencia geográfica, herencia, análisis estadístico o afinidad cromática. A partir de ese momento se crea un lazo afectivo no mutuo.
Cuando "su" equipo sufre una derrota, el aficionado comparte el sentimiento de tristeza y culpa, aunque no haya hecho nada a favor ni en contra. Cuando hay victoria, comparte la emoción y el orgullo, a pesar de no haber contribuido en absoluto. Es capaz de desarrollar odio y rencor genuinos contra aquellos que hablen mal de "su" equipo o hagan mofa de una mala racha. Es capaz también de llegar a los golpes, alejarse de familiares y perder amistades.
Mientras tanto, un jugador que no le conoce ni quiere hacerlo, recoge un jugoso cheque y se pregunta si debería aceptar la propuesta de su equipo "enemigo" para jugar con ellos la siguiente temporada. Cierra la puerta de su Hummer y pasa la noche feliz en su mansión, después de haber sufrido la décima derrota consecutiva.
- Al siguiente juego me desquito- Piensa.
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